. Eudes Navas-Camacho La aurora de los próximos quinientos años en Santa Ana de Coro la tenemos frente a nosotros. Ahora hagamos que florezca. Como las aguas, dejémosla que corran, siempre lo harán en su favor y esta es nuestra idea, ir a favor de lo naturalmente necesario. Una ciudad es necesaria, la propia más. Tengamos en cuenta esto: Hay ciudades que se agotan en su propio plano. Uno puede recorrerlas de un extremo al otro y, al final, solo ha cambiado de esquina. Tienen calles, edificios, nombres, plazas y alguna que otra estatua que recuerda a alguien que casi nadie tiene en cuenta. Son ciudades que terminaron de ocurrir hace tiempo y que, desde entonces, se dedican a administrar su pasado. Así, hay otras ciudades que se niegan a terminar. Si, ciudades que, aun cuando parecen dormidas, continúan haciendo preguntas debajo de las piedras. Ciudades que esconden una conversación en el patio de una casa, una música detrás de una ventana, una palabra que pasa de una generación a o...
La destrucción del presente es la construcción malvada del futuro. Necesario construir el presente para auspiciar como lumbrarada el devenir Eudes Navas-Camacho