Querida Olga Elena: Es fácil imaginarse poder hablarte, lo que seguro estará difícil es cómo empezar, porque lo que quiero pedirte no es un favor corriente. No te pido tiempo, ni gestión, ni un gesto amable que se agradece y se olvida. Te pido tu mirada. Y eso es más grave y más hermoso. He pensado mucho en estos días. En tu persona. En tus 88 años. En tu lugar al frente del Ateneo de Coro. Pero, sobre todo, en algo que no sabía cómo nombrar hasta que una conversación me fue mostrando una verdad que ya llevaba adentro: tú eres para mí, una Alicia. No la niña del cuento que cae por asombro. Esa es la que todos conocen. La tuya es otra. Te he visto como la Alicia que desanduvo el país de las maravillas . La que recorrió el absurdo, la arbitrariedad, las reinas de corazones que gritan sin razón, los sombrereros que festejan los desasurdo, los gatos que se borran dejando solo la sonrisa. Y no solo lo recorriste: volviste sobre tus pasos. Con l...
La destrucción del presente es la construcción malvada del futuro. Necesario construir el presente para auspiciar como lumbrarada el devenir Eudes Navas-Camacho