jueves, 4 de agosto de 2016

LogoUNEFM.JPG


Preliminar.
Tratamos en esta oportunidad sobre el encuentro del suscrito con la obra titulada PARADIGMAS HISTORIOGRÁFICOS CONTEMPORÁNEOS del investigador Juan Manuel Santana Pérez, fechada en el 2005 por Ediciones Fundación Buria, Barquisimeto. El esfuerzo del profesor de origen canario Santana Pérez apunta a discutir sobre teoría histórica, teniendo como base los principales paradigmas conocidos: el Positivismo, la Escuela de Annales, el Materialismo Histórico y las recientes tendencias de la llamada postmodernidad.
Primero: ¿Qué persigue el autor al presentar esta obra? La respuesta sencilla, más allá de las íntimas  motivaciones, tiene que ver con exponer al lector la esencia de la discusión de cualquier ciencia. Una ciencia interesante, que tiene su forma, su interés, el qué y los cómo que la originan y desarrollan. Otra vez como en cualquier otra ciencia, se hace de teoría y es desde su propio hecho práctico, de su dependencia a ideas que van confeccionando corrientes, posturas hasta hacerse de un paradigma, sea particular, similar, contrario o complementario, según la contextualidad en la que se encuentra. La sujeción a los intereses sociales es inevitable. Estos intereses son estructurados y devenidos del horizonte social predominante y hacen presión en el lugar de ubicación que esté ocupando o se le haya asignado el sujeto investigador, bien a consecuencia de formar parte de un entramado social, político, cultural específico o compuesto, o bien por que lo haya escogido libérrimamente.
A. Es La Historia una ciencia. El objetivo es dejarlo claro y además exponer las otras variables que la hacen imperiosamente una ciencia que debe mucho a su propio desarrollo y que aún sigue en plena transformación práctica y debatiéndose permanentemente en sus necesarias determinaciones teóricas.
La historia es de las ciencias del Hombre -como se asignaba en otrora, o de la Ciencias Sociales como aún se designan, en pleno contexto y envergadura una ciencia. La ciencia –esta vez con “La” como artículo determinado, se contiene a si misma pero con una fuerte agregación filosófica y política. En este plano de la fuerte agregación pensamos que Santana Pérez tiene parte de sus motivaciones íntimas para elaborar su obra. La secuencia del texto en general hace visibilizar esta intimidad que se agradece, porque así pudimos contar con este texto; esperamos no ser apresurados e inocentes con esta conclusión previa.
B. La Historia ciencia, la historia pasado y la historiografía, esta última la que se ocupa de ese conocimiento, son los vértices claves en la diferenciación docta a la que hay que llegar. Pero el autor es categórico al afirmar que todo esto es cambiante y entendemos celebra esta característica. Lo interesante es que lo cambiante es reflejo del propio oficio y el interés necesario por la teoría que inexorablemente y en consecuencia le da cuerpo trascendente al oficio.
C. Los historiadores; los miembros batallantes entre la sumisión decimonónica al método (y al número mejor conocido en la juerga específica de la ciencia positivista como el dato), versus su propio interés que puede ser afectado por deformación o por convicción académica a priori. El historiador un sujeto científico con carga filosófica y la tarea de explicar los cambios, sus interrelaciones y las diferencias entre esos cambios o los no alcanzados, o peor aun atreverse a desentrañar las complejidades por las que ha pasado la humanidad en su oficio de vivir son responsabilidades intensas y perturbables a las que debe enfrentarse y salvar sobre la cresta de la ola del oficio. Es un científico con una carga humana y una responsabilidad histórica insoslayable
Segundo: La función social de la Historia. Inobjetablemente la historia desempeña una función social. Aspirar desentrañar y explicar el qué, cómo y hasta el cuándo (que pareciera lo más obvio) de hechos de masa, hechos institucionales y acontecimientos pone en la línea de priorizar el propio interés de la historiografía, sobre todo de la historiografía crítica que entiende al ser humano en medio de compromisos y vertientes de futuro, de devenir y que no van a desembocar en otra parte que no sea su realidad social.
Entender los procesos históricos que se han originado mediante el ser humano y además establecerlos tiene una función social contra la incertidumbre, contra el caos que ha logrado esclavizar masas humanas a nuestro entender. Es de la sociedad las concepciones de tiempo, justicia, amor, respeto, trabajo, ocio, sexo, género, paz, guerra, etc. Se produce en el quehacer humano la concepción de cómo vivir, de sus instrumentos y utillaje material y todo esto y lo que nos podamos imaginar está comprometido y surgió de lo social, del desarrollo de los seres humanos en medio de sus relaciones, contradicciones, construcciones y pensamientos complejos y los códigos simples de trasferencia.
Es importante determinar que el autor aclara sobre Historia y toda esta carga social y la necesidad de interpretarla desde la organización social, la política y las luchas sobre o entorno al poder, la lógica cultural que agregamos nosotros, que no hay identidad con la sociología porque en Historia no hay “regularidad general de desarrollo”, que la historia no es completamente lógica y que cambia como ya referimos antes. La historia se hace de la historia entre su práctica que se enfrenta al quehacer humano y sus alcances teóricos que incrementan su interés por el fondo social que hay y aumenta en la medida que se desarrolla como ciencia, como oficio o como arte para agregar a todos los interesados.
Tercero: Los paradigmas historiográficos.
Los paradigmas historiográficos son las valuaciones de ideas con quehacer y resonancia científica según sea la postura del hacedor de historiografía. La palabra hacedor es parte de la postura de quien suscribe este informe. Se entiende que la historiografía se hace, es un logro, es un producto, lo mismo un producto con sello y firma de su fuente difusora o generadora de conceptos con resultados.
La historiografía debe conocer y para ocuparse de ella pretende siempre hacer que su acto de pesquisa, de ordenación, de vinculación, de estudio posterior y conclusiones en una especie de subsistema de control posterior, en la tradición científica de occidente o la que mejor conocemos  debe cumplir con la expectativa de terceros y peor aun intentar cumplirle a esas expectativas y en última lograr la venia de este tribunal que es el conglomerado científico.
En su libro establece el autor los grandes o más representativos paradigmas historiográficos, así el positivismo, annales, materialismo histórico, los modernos y postmodernos tienen su caracterización y que es el objeto trascendente de la obra, sobre todo para el público lector no profesional de la HISTORIA ciencia. Veamos los paradigmas en su expresión definitoria, cómo ven la historia.
+El Positivismo: ¿Cómo ve la historia?  Los elementos centrales son el quién y cuándo. El quién, o el actor tras sus propias intenciones es el perpetrador (palabra del suscrito y quiero significar “el que ejecuta”) de un hecho de importancia para el acontecer general y tienen un desplazamiento enlazado con el tiempo. El propósito o mejor el sucedáneo de ese producto dará perfiles distintos a este paradigma y en consecuencia generará subparadigmas tales como el historicismo, el positivismo propiamente dicho y el idealismo.
El historicismo claramente quien hace que y cuando y el plan es la reconstrucción de esos eventos. Un nombre asociado a esta línea paradigmática: Leopold von Ranke. Por su parte el positivismo que obliga a menciona a Augusto Comte como abanderado de esta vertiente tiene característica base el hacer ciencia o volver ciencia esta actividad intelectual de siempre, muy importante para el pensamiento y desarrollo social pero en el desarrollo del siglo XIX es más importante que sea distinguido ese esfuerzo; además es parte de su propia historia como ciencia y parte del iluminismo como tendencia de dejar lo antiguo y pasar a la modernidad. Queda por informar sobre el idealismo que atiende al problema más filosófico, a la parte ideológica que tiene como individuo seña al alemán Wilhelm Dilthey, filósofo y teólogo defensor del comprender  como esencia al estudiar al sujeto social en una realidad histórica.
El algoritmo sujeto objeto en medio de un método con carácter y diseño científico homologado desde la ciencias naturales es el dato preciso para diferenciar este paradigma ante la eventual comparación con otros paradigmas. Su gran desarrollo gracias al andamiaje académico y logros científicos que calan en la sociedad justo como diferenciador de algo viejo y lo que viene en lo moderno que asociamos a progreso o bienestar, bandera propagandístico del status quo occidental.
*Annales: ¿Cómo ve la historia? o ¿Cómo la entiende? Sencillas preguntas, la segunda nueva para este paradigma. Porqué una segunda pregunta? Porque en este paradigma sus proponentes y militantes como los franceses Marc Bloch y Lucien Febvre, quienes fundaron la revista Annales d'histoire économique et sociale se planearon que el problema histórico es un problema de los hombres y sus tiempos dentro de una dinámica donde economía y sociedad tenía una definición importante en la historia. Agregadas las experiencias de revoluciones como la rusa que explicitaba el problema de la colectividad en los procesos. Para ello echaron mano de recursos como fuentes no apreciadas en el positivismo y la comparación como herramienta para el estudio historiográfico. Sin dudas van contra el positivismo como paradigma y avanzan hacia otra historiografía, una de carácter y perfil multidisciplinaria.
=Materialismo histórico: ¿Cómo ve la historia? Mejor, ¿cómo la define? Directamente como una ciencia social que tiene como objeto de estudio el hecho del hombre en contextualidad social el pasado que es el producto del hombre en plena dialéctica con sus condiciones sociales como y en su entorno. Interesante saber que identificamos como gente señal de este paradigma a Karl Marx obviamente. Federico Engels y más contemporáneamente a Karl Korsch. Antonio Gramsci.
Se abre en este paradigma dos corrientes. Una denominada directamente Materialismo Histórico ya descrita en el párrafo anterior y otra denominada Dogmatismo donde la diferencia es que no hay relación dialéctica teoría y practica en la reconstrucción de la relación hombre entorno. Mucho del desarrollo de la historia del marxismo tiene mucho que ver con estas líneas y sus posturas, a la luz sobre todo de muchos trabajos de Marx que apenas vienen publicándose y que han dejado entrever distorsiones manualísticas que hicieron nido en corrientes académicas de investigadores marxistas y por supuesto con sus consabidas repercusiones y críticas.
La sociedad y su funcionamiento es la búsqueda génesis de este patrón paradigmático; entiende la importancia de las instituciones como la política, la religión, la cultura, la ideología y en sucesión la educación entre otras.
o Paradigmas de la modernidad y postmodernidad: ¿Cómo ven la historia? o ¿la Reflexionan? Habermas, Foucault, Weber, Luhman, Los del siglo XX críticos y reflexivos de la practica humana que está inacabada pero vigente. Agregando elementos a los expuestos por el autor es preciso apuntar que la lucha contra lo antiguo del positivismo es la lucha contra el dogma de la ciencia cuadrada en este plano del modernismo y postmodernismo; apreciar las infinitas posibilidades que los acontecimientos históricos del siglo XX y sus comunicaciones hacen socavamientos importantes en el método científico con edad adulta ya. Esa es la primera reflexión y origen de la pregunta segunda de este apartado.
Las revoluciones basadas en la técnica, la tecnología y la velocidad de difusión y concentración de conocimiento han hecho lecho amplio a estos paradigmas donde estructuras, individuo y legitimidad, procesos y desarrollo humano evidente y en conflicto permanente vierten sus contenidos para la precisión de categorías, desuso de temas y apertura de horizontes y vórtices de conocimiento distintos y resultados inesperados.
Conclusión: El quehacer científico se hace de la crítica de su propio quehacer. En el caso de la Historia esto también se cumple. La capacidad tecnológica y las critica a la ciencia vertical esta auspiciando escenarios transdisciplinarios que contengan la preocupación y la necesidad de conocer sobre lo que hubo, hay y está por suceder.

Estuvimos ante un paneo intenso, elocuente y puntual de una información que pareciera enciclopédica pero que en realidad te estimula a seguir hurgando sobre verdades escondidas entre métodos y modos. Ojalá la academia fuera más espléndida y graciosa como lo fue este trabajo de Santana Pérez. La historia queda ahora un poco más clara y no por mucha historia que lleve la historia ésta nunca se saciará
Eudes Navas Camacho


Dolobre
Aperturarse o Encontrarse
Aperturarse. La noche se hace larga y el día se hace muy corto. Es la incertidumbre que parece ser más intensa que la posibilidad de salir adelante. Pero tal vez no es así. Lo oscuro enfría la tensión y la claridad la conmueve. Aun  así, siendo varias las posibilidades, el sujeto del quehacer de la incertidumbre o de la posibilidad debe hacerse de su perspectiva para imponer su plan de logros o ruta de realizaciones. Su perspectiva la conoce mientras no se desorienta entre terceros.
O: La media tarde irá minando todo esfuerzo o empuje. Las medias tintas son más que las completas y tienen muchos más defensores que buenos ejemplos; no se trata de ignorar el contexto ni la experiencia. En las opciones está decidir: dejar lo que no fecunda, ir hacia el punto que siempre es negado por uno mismo. ¿Por qué? La encrucijada la tienes hasta que decides seguir un camino y decidir es ir hacia donde uno quiso siempre ir.
Encontrarse: La línea del camino debe imponerla, no discutirla al aire ni compartirla en la tertulia ligera. El ánimo de su propia experiencia abrirá los surcos de seguridad de tránsito. Mientras que su volumen de entusiasmo y animosidad plena tendrá la misión de que todo quede en equilibrio y bien orientado a pesar de parecer ajeno o inalcanzable. El juego deja de serlo al salir de la ilusión y se reconviene con el músculo y la práctica de planteárselo correctamente. Luego ya estás en ruta y en pendiente a favor.
Eudes Navas Camacho
Agosto 4 de 2016. Coro

lunes, 20 de junio de 2016

La Integración una tarea Latinoamericana, del Caribe y del Sur




                                                              En América Latina

Surge el envolvente plasma

De un pueblo que en si se ensalma

Y en la integración atina

Si poco de algo tenemos,

tal vez hay mucho por hacer,

 y de un comienzo tenemos

camino firme al renacer.
eudes navas camacho



El tiempo campea y humecta la verdad que procuramos; esa verdad dignificada está en la historia que hacemos día a día, aglutinante y compleja, humana y políticamente aceptable que llamamos historia insurgente y la integración se hace insurgente ahora, en estos primeros decenios del siglo XXI y es en estos tiempos que debemos asumir la discusión y comprensión de nuestros procesos sociohistóricos regionales y sus tareas pendientes o por concluir su auténtica definición.

Se origina en algún lugar cósmico la pregunta “generadora” para atender la tarea integración: ¿Qué lugar ha ocupado la independencia y la integración latinoamericana y caribeña en la historia insurgente? La respuesta en lo personal no puede ser otra que: Ha ocupado un tercer plano, aunque está en la lista de primeras prioridades.

Esa es mi respuesta. Pero, ¿un lugar terciario entre los primeros? ¿Cómo así? Tal vez es más optimista que politiquera, pero honesta y casi verdadera a la luz de la lógica de la realidad empírica. Tal vez retórica o muy punzante la respuesta, según la perspectiva del observador interesado. No puede un sociólogo hacerse el inocente o mercader de verdades para el aplauso o la comparsa. Esta respuesta es un alarde de control de principio de realidad. ¿La razón? La historia insurgente ha comenzado por el principio.

El principio de la historia insurgente es el atender inmediata, pertinente y contenciosamente la propia realidad; la de cada país individualmente en perfecta procura de florecer en la conciencia del ciudadano-habitante de cada uno de sus países. La historia insurgente es que cada uno de esos ciudadanos sean patriotas, se hagan protagonistas, se logren autores soberanos y socialmente solventes, lo que los hará registrables en la historia definitivamente.

En la insurgencia debemos preguntarnos y lo hago explícitamente: ¿Por qué integrarnos? ¿Por qué no organizarnos? ¡Fácil! -sería la respuesta otra vez personal; pero siendo lógicos, debemos integrarnos porque se trata de Naciones, los Estados son los que se organizan. Y ¿cuál es la diferencia, o qué es lo que debemos aprender? Ahora comienza lo nutritivo y para ello originemos respuestas desde la política y no desde la retórica.

Una Nación no es un Estado. Una Nación comprende, un Estado limita. Una Nación significa, un Estado perfila; una Nación tiene nacionales y Estado ¿tiene qué? Se va configurando la ruta cerebral digna de un intelecto necesitado de gustos y no de olores. La diferencia más que jurídica es sociológica y en consecuencia histórica.

La Nación existe en los tiempos y puede hasta cambiar de apelativo, el Estado solo tiene un apelativo Estado y su sentencia es un rigor que puede ir distinto a la Nación o hasta enajenado de su Nación de referencia, léase Estados Unidos y véase que se defiende como estado: la separación, y gusta “el separar” como política de estado. Anécdota no, rigor científico.

No es de gratis que exista la OEA y su lugar de confort; Organización de estados americanos. Tampoco es regalado que exista UNASUR, Unión de Naciones Suramericanas. ¿Cuál es la diferencia substancial? Porqué unas voluntades procuran sus orígenes, es decir qué voluntades originan OEA y cuáles logran UNASUR?

En el mejor propósito vayamos ahora poniendo en claro las categorías útiles para este ensayo. Entonces debemos precisar las categorías: independencia, integración, Latinoamérica, El Caribe, El Sur. Son categorías políticas, culturales; no son sólo puntos cardinales o referencias cartográficas, esto en lo esencial. Y en lo substancial son categorías con la carga máxima de economía política. Ya vamos siendo más riguroso con la producción de intelecto sociopolítico [uno de los objetivos estratégicos de la integración que queremos descifrar en este ensayo], estas categorías entonces deben ser revisadas siempre en su dimensión esencial y substancial.

Debemos reconocer también que esas categorías fundamentales deben revisarse entramadas en la historia caótica de dominación - subyugación tradicional, pero también en la historia reciente que promueve la observación de los puntos ciegos, de las otras autoreferrencias y heterorreferencias, para un análisis y conclusiones más audaces, cónsonas con el cerebro humano contemporáneo para lograr la justicia histórica hasta hoy adeudada.

La inclusión, el reconocimiento, la visibilización, la estimación y la relación fraternal, son variables de la justicia histórica que van abrazadas con los gobiernos emergentes de corte social y de una alta reivindicación humana que comenzamos a ver en este siglo XXI.

En este desarrollo podemos observar la agregación de temas como: descendencia afro e indígena, energía para desarrollar pueblos, comunicaciones y vinculaciones regionales, no violencia, autodeterminación, respeto mutuo, reconocimiento de géneros y diversidad, defensa del acervo histórico identificativo de La Patria (en cada país y entre todos los países de la región). Aquí en categorías ya se asoma la insurgencia de la realidad y los tiempos, necesidades vitamínicas del cerebro humano contemporáneo.

“Porque desde hace mucho tiempo los imperialistas en este continente se arrogaron el derecho de decidir qué tipo de filosofía política podían tener nuestros pueblos, qué tipo de sistema social, qué tipo de gobierno” (Fidel Castro, noviembre 17 de 1971. Discurso en la Concentración en el Estadio Regional de Concepción, Chile. Tomado del Libro Cuba Chile 2009, La Habana. Editorial Política. pág 254)

Los elementos mencionados, vienen a reconfigurar las autorreferencias y las heterorreferencias y con ello evidenciar la crisis constructiva que se genera cuando lo viejo y lo nuevo se enfrentan; esta crisis hace visible la nueva historia permitiendo avanzar en el tipo de gobierno y sistema social que se ajuste a nuestras dimensiones y nos inmunice contra el imperialismo y sus pandemias.

¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos? ¿Qué debilidades tenemos? ¿De qué nos podemos enorgullecer? ¿Qué exportamos? ¿Qué importamos? ¿Qué no vemos? ¿Qué nos impresiona? ¿Quién nos llama? ¿A quién atendemos? ¿Qué tiempo nos emociona? ¿El propio tiempo u otro más ajeno? Preguntas para seguir generando atalayas de observación, análisis y comprensiones que nos llevarán a más desarrollo, más contemporaneidad y más sentido de realidad auténtica y humanamente razonable. Ya se ven crisis en otras integraciones que no asumieron las categorías que los pueblos de la América han vendido enarbolando en este siglo XXI gracias a resistir en los siglos pasados.------Eudes Navas Camacho; junio 2016  eudesnavas@gmail.com

miércoles, 21 de mayo de 2014

La historia insurgente: ¿porque hay insurgencia e insurgentes?



Por: Eudes Navas Camacho

Preliminar
No hay otra razón de titular este ensayo así, sino la de la evidencia histórica, una extremadamente actual que fue el aporte humano -hasta el aliento final, de Hugo Chávez Frías, el último venezolano más universal, patrimonio histórico de la humanidad humilde, de la humanidad de los que trabajan sin explotar a nadie y resistiendo aun sin saber que son explotados.
Es un homenaje al varón barinés que al él nacer la esperanza de vida de sus compatriotas no alcanzaba ni siquiera la edad que él dejó marcada al morir[1] (y la que dejó de disfrutar al fallecer físicamente con apenas 58 años mientras que su trabajo favoreció para que sus compatriotas alcanzaran a vivir por encima de los 74,49 años de edad (hombres y mujeres).[2] Quedamos con deuda cronológica con el comandante Chávez de 16,49 años que le debemos.
Pero lo que ha vivido y nos ha hecho vivir Chávez, no solo a los venezolanos sino al mundo de los explotados, ningún hombre normal lo hubiera hecho ni siquiera en 160 años calendario. Este es el dato claro de este preliminar. ¿Cómo fue capaz de hacerlo? Chávez corazón del pueblo! Esa es una explicación seria para poder entender porqué tanto hizo y cómo brota el fruto de su siembra.
De lo clave aquí, veamos uno de sus esenciales aportes: desde 1999 el comandante nos hizo voltear la cara hacia la Historia. Volvió el interés a que volteáramos sobre la ruta de ver lo pasado y lo que hacemos, esta vez desde la perspectiva de lo real que se oculta en el velo de la dominación y las formas sutiles de dominar. No sólo eso, había que ver también como unos dominados -que creen sentirse felices al servir a sus dominadores, desde las ciencias aspiran ascender ellos a costa de contribuir con esa ocultación[3], fenómeno nunca mejor expresado en el ámbito de la vida de los humanos.
De lo que venimos desarrollando muchas referencias hay, destacamos ahora para la reflexión este aporte atribuido en nota de prensa al historiador y profesor de la Universidad Central de Venezuela profesor Pedro Calzadilla:
Calzadilla destacó que Chávez desde 1999 se propuso recuperar la identidad del venezolano, su autoestima, recuperar la historia transformando la visión deprimida del pasado histórico que vendieron las élites y que permanecía oculta al conocimiento del pueblo. (Fuente: http://www.radiomundial.com.ve/article/el-comandante-hugo-ch%C3%A1vez-reafirm%C3%B3-la-identidad-del-pueblo-venezolano-audio enlace visitado el 17.05.2014).
Es elocuente que Chávez fue un insurgente; con la claridad suficiente y el desgaste de trabajo digno para ser visibilizado a toda pompa en el mundo. Su esfuerzo debe ser retomado como símbolo del camino humanizante que los pueblos abandonaron por servir al dominador mediante élites enajenadas y el resto por no saberse dominado no se enteró. Es preciso seguir tal esfuerzo y claridad revolucionaria virtuosa, universal, de doble vórtice compuesta por el trabajo y el florecer intelectual de los pueblos.

La historia Insurgente:
Las cuentas del alma -como diría una canción de Rubén Blades cantautor panameño, tienen en sus pocos días restantes la posibilidad de ser pagadas. Habría que decir: canceladas. Desde el origen, esas cuentas para los pueblos subordinados forzosamente no son deberes propios, han sido acreencias impuestas e impregnadas de culpa por ser pobres o por algún perverso estigma que en lugar de milagro es una condena:

…Hoy comprendo su dolor, y lo terrible que es amar una ilusión
Que está atrapada entre la sombra del pasado,
Y que en las noches se libera y va a su lado como el fantasma de un  amor que no murió.
Mi madre le ha temido a la noche desde el día que se fue mi papá.
Hoy la miro y comprendo que ella aún piensa que las cuentas del alma
no se acaban nunca de pagar.[4]

La agudeza histórica y de ubicación universal de Chávez, ha encendido un motor ancestral: el motor de buscar desde lo que tenemos, de lo que es esencial, de lo que es veraz, lo que conviene y no entorpece el devenir. El recuerdo de su propia vida, la que vivió, que trabajó, que supo de victorias, de esfuerzo, de cariño, de amor, de derrotas, de niños, de matrimonios, de divorcios, de llevar sin traer, como cualquiera de nosotros, le permitió descubrir lo que estaba descubierto pero que a la gente de logros le avergonzaba. Descubrir lo descubierto, vaya pleonasmos que no se entiende desde lo encumbrado del enajenado.
Ahora, la “sombra del pasado” y esas “cuentas del alma” –aparentemente ya no muy claros para Blades, son temas de La Tarea de una revolución que entiende que el trabajo histórico, de la historiografía y su aliada, la insurgencia, saltan como germen de construcción de la otra historia, que podrá llegar a ser hegemónica pero desde la liberación de los pueblos, la soberanía de conciencia y claridad para todos y todas.
La tarea de la revolución venezolana -la avanzada por Chávez, abre sus esfuerzos por varias vías. En lo que nos corresponde reflexionar -de La Tarea y una de las vías, tenemos: los PNF o en su dimensión correcta Programas Nacionales de Formación en áreas estratégicas para la floración y maduración de la Patria Socialista[5]. Entre esos PNF se encuentra el de Historia, abordado y puesto en marcha a través del Centro Nacional de Historia de Venezuela y que tiene como objetivo:
Desarrollar procesos de formación en el ámbito de la historia para impulsar las políticas del Estado Revolucionario Bolivariano destinadas  a liberar la conciencia histórica,  fortalecer la identidad nacional y la nuestroamericana, a fin de construir de la Patria Socialista[6].

La hora actual, se presenta con la importancia de no perder el tiempo, de ganarlo en formar los miembros de la propia vida para liberar conciencia. Pasa por liberar la conciencia de los que aspiras formar y en el caso de la historia formar los nuevos historiadores insurgentes; no podemos olvidar que la insurgencia no es una pauta normal de vida, es un pecado, un delito. Entonces hay que empezar por liberar estos contingentes de avanzada y a cualquier otro .

  • Insurgencia e insurgentes
La liberación y la insurgencia son un virus en la revolución bolivariana, pero hay que actuar francamente sobre los hospederos y sobre los vectores de propagación de ese virus. Es la forma de propagar la acción a favor de la historia veraz, la historia esencial y el verdadero recuerdo y registro de los pueblos.
Pareciera feo el símil, pero no importa, insurjamos hasta en lo que es feo y bonito que eso también es del códice del dominio. No se puede perder de vista que esa formación debe tener su propio horizonte y como destino el multiplicar y seguir formando, hacer de la insurgencia una pandemia, porque… ¿Se podrá hacer historia insurgente si no llenamos la carencia de historiadores insurgentes? ¿Basta insurgir para hacer un buen aporte universal y contemporáneo a la historia insurgente?
Desde el punto de vista material hay que seguir haciéndose preguntas, y son para calibrar el análisis y profundizar la discusión histórica y científica. Por ejemplo valdría la pena preguntarnos: ¿La historia de los opresores se minará con la revelación de la veracidad de los pueblos? ¿Hay historia por insurgir? ¿Es necesariamente revolucionaria la historia insurgente?
El designio auténtico del quehacer humano ha venido respondiendo a estas interrogantes, positivamente a nuestro entender y validando los esfuerzos por re-pulir cristales de observación y análisis, des-configurar las máquinas de escribir para públicos, des-electrificar los hechos y re-alimentar los archivos con los faltantes que la inquisición histórica burguesa intentó pirar para siempre.
El escenario nacional y el espacio nuestroamericano es un reto titánico para recuperar la historia, hacerla insurgir; también tiene el reto de formar los talentos -pero también los nuevos lectores, de ese quehacer humano, social, orgánico, esencial y veraz. Hay que tener presente que hemos sido y seguimos siendo un resonador de culturas invasivas y depredadoras. Hemos logrado, no obstante establecer una ruptura importante en nuestro quehacer tragicómico de consumir cultura y atrevernos a crear cultura.
Pero la resonancia persiste. Chávez lo sabía, como muchos lo saben, pero que el comandante en permanente centellar pusiera La Historia en la mesa grande de lo que hay que hacer y dejar de seguir con la deuda histórica. Ese empuje de Chávez  y de los equipos de trabajo del Centro Nacional de Historia y las universidades plataforma, han logrado que el PNF en Historia avance en medio de las grandes cosas que hace Venezuela y su revolución bolivariana.
La revolución bolivariana ha puesto a todos, muchos sin querer, a producir cultura política, exportable, ha ratos importable porque nos vemos desde otros países hermanos que nos agradecen la gesta revolucionaria. Somos tema de estudio, en las escuelas de política y sociología del mundo aunque los centros de poder académico no quieran reconocerlo y se absortan en la hiper-realidad[7] o por problema de intereses de oblación al estilo Teodosio II o Valentiniano III.

Concluyendo
La identidad nacional -especie de quimera, tiene sus propios retos; entre ellos hacerse de la materia intelectual generosa, frondosa, que prosiga en la construcción de la patria buena desde la propia insurgencia, desde la historia del cada día y cada alegría en los corazones de los seres humanos que habitamos el país y soñamos con un mundo nuestro. La identidad nacional hay que conquistarla desde la insurgencia y de eso se trata.
La matria nuestroaméricana tiene igualmente sus propios retos, tal vez más que abismos límites, pero abismal también es la tarea de forjar en su propia dimensión cual punta de lanza desde los pueblos nuestroamericanos la cultura del respeto al quehacer humano constructivo solidario, recreador de la naturaleza y sus bienes, generador de la cultura del habitar en equilibrio la tierra y sus espacios sociopolíticos en armonía con los derechos de los pueblos, cualquiera que sean. La matria nuestroamericana hay que volverla una realidad y un esencial contacto histórico cotidiano.
La historia insurgente es posible, es viable, requiere sí de historiadores y lectores insurgentes, de generaciones de actores principales, históricos, como volumen total de la realidad nacional o del continente nuestro. Es palpable el esfuerzo y claro el requerido de inmediato, pero hay que hacerlo, porque es desde allí desde donde mana la esencia libertaria. Ese manar es el precioso sinónimo de insurgir..-------mayo.2014

EudesNavasCamacho


[1] Esperanza de Vida en Venezuela dato del año 1960: hombres 57,96. Fuente: http://www.datosmacro.com/demografia/esperanza-vida/venezuela 
[2] Esperanza de Vida en Venezuela dato del año 2012: hombres y mujeres 74,49. Fuente: idem.
[3] Textual: Es la desaparición de un cuerpo astronómico detrás de otro. Se trata de un fenómeno menos espectacular que un eclipse, pero que reviste gran importancia para medidas astronómicas de diverso tipo. El cuerpo celeste que más frecuentemente oculta las estrellas es la Luna que, moviéndose a través de las constelaciones del Zodíaco, cubre en promedio todos los años una cincuentena de estrellas hasta la sexta magnitud. Fuente: http://www.astromia.com/glosario/ocultacion.htm
[4] Tomado de http://www.musica7.com/grupos/ruben-blades/cuentas-del-alma.php . Visitada el 17.05.2014. Curioso: en la página oficial de Ruben Blades no hay forma de obtener esta letra.
[5] Textual: Los Programas Nacionales de Formación son definidos como aquellos conjuntos de estudios en áreas estratégicas de desarrollo para la Patria Socialista y actividades académicas conducentes a títulos o grados de estudios universitarios, creados por iniciativa del Ejecutivo Nacional, a través del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria (MPPEU), diseñados en colaboración con una o más instituciones de educación universitaria, para ser dictados y acreditados en distintos espacios del territorio nacional, en las Aldeas Universitarias de Misión Sucre o en Instituciones de Educación Universitaria, en función de prioridades nacionales, regionales y locales. Fuente: http://cnh.gob.ve/index.php/presentacion Visitada el 17.05.2014
[7] Juan Castillo Briceño. Hugo Chávez y los medios de comunicación: la guerra “hiperreal” venezolana. Revista Historia y Comunicación Social. 2003. Vol. 8. Págs. 21-34. UCM. Madrid. (http://revistas.ucm.es/index.php/HICS/article/viewFile/HICS0303110021A/19316) Visitada el 17.05.2014