martes, 7 de marzo de 2017


Saturno devorando a su hijo (Goya)

La Crisis del Capitalismo que nos hace mirar lo epocal
¿Tras una emergencia planetaria y una actual penúltima transición?

Dos reflexiones concretas ante el trabajo TRES GRANDES ÉPOCAS Y DOS GRANDES TRANSICIONES EN LA HISTORIA DE LAS SOCIEDADES. La transición epocal actual en Nuestra América y el mundo[1].
                                                                                                          Eudes Navas Camacho
Desde dónde podemos iniciar una discusión de fuste nutritivo ante la idea de que hay Tres épocas y Dos transiciones, grandes ambas, de la sociedad conocida. Pues cuidado si estamos promoviendo el espíritu del fin de la historia.
Una idea estimulante a decidir desde qué óptica ver esta propuesta y comenzar a revisarla, o desde qué ánimo observar una periodificación semejante, surge del afirmativo que hay una emergencia  planetaria. Sobre esta emergencia se indica: es producto de la crisis estructural del capitalismo; a tal sentencia podemos agregar que puede ser una crisis específica de los sometidos que ejercen el modelo o simplemente del ámbito general el que tiene que ver con pensamiento, formas, leyes, tesis, algoritmos prácticos, algoritmos esenciales, prácticas particulares, teorías y contabilidades históricas de tres barras: deber, haber y habrá.
La otra posibilidad para iniciar la discusión desde nuestra perspectiva y tiempo es hasta este momento es el asunto de la 2da gran transición; vale decir que no despreciamos el diseño reflexivo como elemento a precisar en esta primera confrontación con la propuesta de las Tres Grandes épocas. Por supuesto que ameritan un tanto la misma crítica aunque nos parecen correctas desde el punto de vista de establecer otro maná de observación e interpretación de este proceso humano tan importante, pero nos quedamos en la transición por lo de El sujeto, otra vez sujeto decimos aquí.
Avancemos en aportes críticos y edificantes necesarios veamos ambos puntos:
Una emergencia planetaria: Tomemos de la introducción del trabajo referido lo siguiente:
INTRODUCCIÓN. El objetivo central del trabajo es avanzar en la fundamentación de la necesidad y posibilidad del cambio epocal y su correspondiente manera de gestionarlo, para responder a la emergencia planetaria[2] que la crisis estructural y general del sistema del capital clasista ha provocado, poniendo a la humanidad y múltiples especies en peligro de extinción. Para ello la Investigación se hará en cuatro partes interrelacionadas (Corena, Jaime y otros Julio 28 de 2016)

Piensa uno como observador: -Empezaron mal metiéndonos miedo. Hay una emergencia y esa es la motivación. Una emergencia que es, el estrechar el oxigeno y las posibilidades de pensamiento y tapiar la razón con procedimientos ajustados por una autoridad, una institución y un momento espacio. Meter miedo es del Orden clásico, no sólo de capitalistas, sino de los modernos, sean éstos al estilo clásico o sean insobornables pioneros al estilo cuáqueros con leyendas de emprendedores y colonos asediados a pesar del amparo de signos y libros sagrados.
En este sentido entendemos que partir de pensar en una emergencia planetaria va obligar a observar desde el plano de El Salvador, del paladín. La emergencia, ¿será suficiente para entender la serie de acontecimientos ampliados de este mundo hecho sociedad a partir de seres humanos implicados? Vale preguntarse: ¿estará este enfoque/base abonándose al pivote emergencia solamente por la depredación, esas espantosas como la que se originan por crisis energéticas, como la que depredó el pulmón vegetal europeo para garantizarse la energía leñosa (antes de la aparición del petróleo como combustible de consumo universal) convirtiendo todo en praderas, esas que hoy pueden parecernos hermosas pero que en realidad son evidencias del asesinado ambiente boscoso europeo y que la inocencia implicada hace temas de almanaques que como cortesía publicitaria regalaban las mueblerías para adornan desde enero las casas de los beneficiarios de créditos mobiliarios del vecino turco.
Una emergencia planetaria o sistémica, como tal emergencia no es más que un sujeto bien sujeto, así que la maniobrabilidad de escrutinio estará constreñida más por tiempo que por espacio y su posibilidad de libertad de análisis la coartará por la necesaria explicación inmediata y resolutiva que provoca una emergencia, al menos así lo confiensan la costumbre, la máxima experiencia y el movimiento real[3]. Para ser más crítico, plantearse someter al capitalismo y su crisis porque nos tiene al borde de la muerte es necio, y ¿si no nos tuviera al borde de la muerte planetaria? El problema de plantearse porque estudiar y criticar la morfología de análisis histórico pensando en un cambio de época o lo epocal como cambio debe irse a lo absurdo del sistema capitalista como sistema explotador, como valedor de anti-valores, como generador de iniquidades humanas fundamentales y como expolio de la voluntad humana por una adoración cuasi politeísta rapera donde la decadencia y explotación del prójimo es su axioma definitorio. Ahí la primera impresión.
La 2da Gran Transición. La llamamos la actual penúltima, porque de inmediato nos sonó a que con ella acaecía el término de la historia, guardando los respetos y distancias necesarias y correctas.
Vayamos a considerar el asunto de las épocas y sus transiciones. Tres grandes épocas, Dos grandes transiciones. Dicho así parece que hasta ahí llega la cosa o reproducimos el modelo gráfico antiguo solo que diferenciamos determinantes bajo precisión marxista. Pero surge la gran duda ¿quién hace la transición un sujeto histórico? ¿Cuál es la voluntad supuesta de este sujeto? Para una transición ¿qué prerrequisitos deben estar contenidos en ese sujeto histórico? ¿Está el sujeto histórico desmineralizado como pueblo, como cosmogónico del ancestro atávico capitalista?
Hay mucho de descanso en el sujeto histórico. Las determinantes estructurales, orgánicas y culturales son partes de la trascendencia que hasta en lo mitológico como explicativa reconoce y hacen del sujeto histórico eso un sujeto y volvemos al punto perspectiva y no enfoque. ¿La trascendencia la vamos a escrutaro como un evento ordinal al sujeto? ¿Porqué no llamarlo implicado? Será que implicado tiene que ver más que voluntad con pertinencia, interés, contenidos  y exposición directa  y no reactiva que nos lleve en su momento a ver al sujeto como eso, un sujeto pobre, entonces pobreza, un sujeto alienado entonces alienación, un sujeto receptor del foro comprensivo del observador y su comunidad. Implicarlo y no sujetarlo en la referencia de observación sería menos lineal y más explosivo de esas determinantes lógicas formales que justamente el ser implicado tendría que desproporcionar sino queremos aun asumirlo como generador de transformación adverso ley, adverso nominativo, adverso razón adverso evolutivo.
Esta segunda gran transición, al margen de qué modo o tiempo la someta, tiene que transitar los propios cambios que la originan. La debilidad de la iglesia católica del medio evo y el paso de la razón para la verdad y del Estado para el control, estuvo allí adentro del proceso implicada como generador por errores o intereses de su des ascenso; va a ser el cambio el propio plasma del cambio. Por ello pensamos que esta segunda transición axiomáticamente será la penúltima para dar pie a que no hay última en historia y menos pensar que salir del capitalismo será salir del oprobio o de los sistemas antihumanos, anticultura colectiva, anti vida conocida; pudiera un sistema sustituto al que tiene en emergencia este mundo traer su propia emergencia y más transiciones; ¿pero podremos explicarlo si seguimos siendo sujetos?
Una conclusión ahora: La propuesta es discutir sobre el sujeto histórico como punto de referencia de aprehensión de la realidad. Está resuelto que la noria seguirá girando sobre su propio eje físico nos guste o no, ello nos mueve a pensar sobre el implicado, aunque pudiéramos estar equivocándonos otra vez por defecto del método. Aún así, a la orden contra el orden.

Eudes Navas Camacho
Marzo 2017





[1] Propuesta de Programa de Investigación. A la luz del dialogo Marx, Mariateguí, Fidel, El Che, Chávez et al y el sujeto histórico del cambio epocal.  Responsables de edición: Jaime Corena Parra, Rafael Enciso y Humberto Trómpiz. Coro, San Cristóbal, Maracaibo y Bogotá Julio 28 de 2016. Material mimeografiado disponible por los autores.
[2] Subrayado nuestro
[3] Apropiándonos del concepto de Marx expuesto en: Feuerbach, Oposición entre las concepciones materialista e idealista (Primer Capitulo de La Ideología Alemana). Visto en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/feuerbach/2.htm

jueves, 4 de agosto de 2016

LogoUNEFM.JPG


Preliminar.
Tratamos en esta oportunidad sobre el encuentro del suscrito con la obra titulada PARADIGMAS HISTORIOGRÁFICOS CONTEMPORÁNEOS del investigador Juan Manuel Santana Pérez, fechada en el 2005 por Ediciones Fundación Buria, Barquisimeto. El esfuerzo del profesor de origen canario Santana Pérez apunta a discutir sobre teoría histórica, teniendo como base los principales paradigmas conocidos: el Positivismo, la Escuela de Annales, el Materialismo Histórico y las recientes tendencias de la llamada postmodernidad.
Primero: ¿Qué persigue el autor al presentar esta obra? La respuesta sencilla, más allá de las íntimas  motivaciones, tiene que ver con exponer al lector la esencia de la discusión de cualquier ciencia. Una ciencia interesante, que tiene su forma, su interés, el qué y los cómo que la originan y desarrollan. Otra vez como en cualquier otra ciencia, se hace de teoría y es desde su propio hecho práctico, de su dependencia a ideas que van confeccionando corrientes, posturas hasta hacerse de un paradigma, sea particular, similar, contrario o complementario, según la contextualidad en la que se encuentra. La sujeción a los intereses sociales es inevitable. Estos intereses son estructurados y devenidos del horizonte social predominante y hacen presión en el lugar de ubicación que esté ocupando o se le haya asignado el sujeto investigador, bien a consecuencia de formar parte de un entramado social, político, cultural específico o compuesto, o bien por que lo haya escogido libérrimamente.
A. Es La Historia una ciencia. El objetivo es dejarlo claro y además exponer las otras variables que la hacen imperiosamente una ciencia que debe mucho a su propio desarrollo y que aún sigue en plena transformación práctica y debatiéndose permanentemente en sus necesarias determinaciones teóricas.
La historia es de las ciencias del Hombre -como se asignaba en otrora, o de la Ciencias Sociales como aún se designan, en pleno contexto y envergadura una ciencia. La ciencia –esta vez con “La” como artículo determinado, se contiene a si misma pero con una fuerte agregación filosófica y política. En este plano de la fuerte agregación pensamos que Santana Pérez tiene parte de sus motivaciones íntimas para elaborar su obra. La secuencia del texto en general hace visibilizar esta intimidad que se agradece, porque así pudimos contar con este texto; esperamos no ser apresurados e inocentes con esta conclusión previa.
B. La Historia ciencia, la historia pasado y la historiografía, esta última la que se ocupa de ese conocimiento, son los vértices claves en la diferenciación docta a la que hay que llegar. Pero el autor es categórico al afirmar que todo esto es cambiante y entendemos celebra esta característica. Lo interesante es que lo cambiante es reflejo del propio oficio y el interés necesario por la teoría que inexorablemente y en consecuencia le da cuerpo trascendente al oficio.
C. Los historiadores; los miembros batallantes entre la sumisión decimonónica al método (y al número mejor conocido en la juerga específica de la ciencia positivista como el dato), versus su propio interés que puede ser afectado por deformación o por convicción académica a priori. El historiador un sujeto científico con carga filosófica y la tarea de explicar los cambios, sus interrelaciones y las diferencias entre esos cambios o los no alcanzados, o peor aun atreverse a desentrañar las complejidades por las que ha pasado la humanidad en su oficio de vivir son responsabilidades intensas y perturbables a las que debe enfrentarse y salvar sobre la cresta de la ola del oficio. Es un científico con una carga humana y una responsabilidad histórica insoslayable
Segundo: La función social de la Historia. Inobjetablemente la historia desempeña una función social. Aspirar desentrañar y explicar el qué, cómo y hasta el cuándo (que pareciera lo más obvio) de hechos de masa, hechos institucionales y acontecimientos pone en la línea de priorizar el propio interés de la historiografía, sobre todo de la historiografía crítica que entiende al ser humano en medio de compromisos y vertientes de futuro, de devenir y que no van a desembocar en otra parte que no sea su realidad social.
Entender los procesos históricos que se han originado mediante el ser humano y además establecerlos tiene una función social contra la incertidumbre, contra el caos que ha logrado esclavizar masas humanas a nuestro entender. Es de la sociedad las concepciones de tiempo, justicia, amor, respeto, trabajo, ocio, sexo, género, paz, guerra, etc. Se produce en el quehacer humano la concepción de cómo vivir, de sus instrumentos y utillaje material y todo esto y lo que nos podamos imaginar está comprometido y surgió de lo social, del desarrollo de los seres humanos en medio de sus relaciones, contradicciones, construcciones y pensamientos complejos y los códigos simples de trasferencia.
Es importante determinar que el autor aclara sobre Historia y toda esta carga social y la necesidad de interpretarla desde la organización social, la política y las luchas sobre o entorno al poder, la lógica cultural que agregamos nosotros, que no hay identidad con la sociología porque en Historia no hay “regularidad general de desarrollo”, que la historia no es completamente lógica y que cambia como ya referimos antes. La historia se hace de la historia entre su práctica que se enfrenta al quehacer humano y sus alcances teóricos que incrementan su interés por el fondo social que hay y aumenta en la medida que se desarrolla como ciencia, como oficio o como arte para agregar a todos los interesados.
Tercero: Los paradigmas historiográficos.
Los paradigmas historiográficos son las valuaciones de ideas con quehacer y resonancia científica según sea la postura del hacedor de historiografía. La palabra hacedor es parte de la postura de quien suscribe este informe. Se entiende que la historiografía se hace, es un logro, es un producto, lo mismo un producto con sello y firma de su fuente difusora o generadora de conceptos con resultados.
La historiografía debe conocer y para ocuparse de ella pretende siempre hacer que su acto de pesquisa, de ordenación, de vinculación, de estudio posterior y conclusiones en una especie de subsistema de control posterior, en la tradición científica de occidente o la que mejor conocemos  debe cumplir con la expectativa de terceros y peor aun intentar cumplirle a esas expectativas y en última lograr la venia de este tribunal que es el conglomerado científico.
En su libro establece el autor los grandes o más representativos paradigmas historiográficos, así el positivismo, annales, materialismo histórico, los modernos y postmodernos tienen su caracterización y que es el objeto trascendente de la obra, sobre todo para el público lector no profesional de la HISTORIA ciencia. Veamos los paradigmas en su expresión definitoria, cómo ven la historia.
+El Positivismo: ¿Cómo ve la historia?  Los elementos centrales son el quién y cuándo. El quién, o el actor tras sus propias intenciones es el perpetrador (palabra del suscrito y quiero significar “el que ejecuta”) de un hecho de importancia para el acontecer general y tienen un desplazamiento enlazado con el tiempo. El propósito o mejor el sucedáneo de ese producto dará perfiles distintos a este paradigma y en consecuencia generará subparadigmas tales como el historicismo, el positivismo propiamente dicho y el idealismo.
El historicismo claramente quien hace que y cuando y el plan es la reconstrucción de esos eventos. Un nombre asociado a esta línea paradigmática: Leopold von Ranke. Por su parte el positivismo que obliga a menciona a Augusto Comte como abanderado de esta vertiente tiene característica base el hacer ciencia o volver ciencia esta actividad intelectual de siempre, muy importante para el pensamiento y desarrollo social pero en el desarrollo del siglo XIX es más importante que sea distinguido ese esfuerzo; además es parte de su propia historia como ciencia y parte del iluminismo como tendencia de dejar lo antiguo y pasar a la modernidad. Queda por informar sobre el idealismo que atiende al problema más filosófico, a la parte ideológica que tiene como individuo seña al alemán Wilhelm Dilthey, filósofo y teólogo defensor del comprender  como esencia al estudiar al sujeto social en una realidad histórica.
El algoritmo sujeto objeto en medio de un método con carácter y diseño científico homologado desde la ciencias naturales es el dato preciso para diferenciar este paradigma ante la eventual comparación con otros paradigmas. Su gran desarrollo gracias al andamiaje académico y logros científicos que calan en la sociedad justo como diferenciador de algo viejo y lo que viene en lo moderno que asociamos a progreso o bienestar, bandera propagandístico del status quo occidental.
*Annales: ¿Cómo ve la historia? o ¿Cómo la entiende? Sencillas preguntas, la segunda nueva para este paradigma. Porqué una segunda pregunta? Porque en este paradigma sus proponentes y militantes como los franceses Marc Bloch y Lucien Febvre, quienes fundaron la revista Annales d'histoire économique et sociale se planearon que el problema histórico es un problema de los hombres y sus tiempos dentro de una dinámica donde economía y sociedad tenía una definición importante en la historia. Agregadas las experiencias de revoluciones como la rusa que explicitaba el problema de la colectividad en los procesos. Para ello echaron mano de recursos como fuentes no apreciadas en el positivismo y la comparación como herramienta para el estudio historiográfico. Sin dudas van contra el positivismo como paradigma y avanzan hacia otra historiografía, una de carácter y perfil multidisciplinaria.
=Materialismo histórico: ¿Cómo ve la historia? Mejor, ¿cómo la define? Directamente como una ciencia social que tiene como objeto de estudio el hecho del hombre en contextualidad social el pasado que es el producto del hombre en plena dialéctica con sus condiciones sociales como y en su entorno. Interesante saber que identificamos como gente señal de este paradigma a Karl Marx obviamente. Federico Engels y más contemporáneamente a Karl Korsch. Antonio Gramsci.
Se abre en este paradigma dos corrientes. Una denominada directamente Materialismo Histórico ya descrita en el párrafo anterior y otra denominada Dogmatismo donde la diferencia es que no hay relación dialéctica teoría y practica en la reconstrucción de la relación hombre entorno. Mucho del desarrollo de la historia del marxismo tiene mucho que ver con estas líneas y sus posturas, a la luz sobre todo de muchos trabajos de Marx que apenas vienen publicándose y que han dejado entrever distorsiones manualísticas que hicieron nido en corrientes académicas de investigadores marxistas y por supuesto con sus consabidas repercusiones y críticas.
La sociedad y su funcionamiento es la búsqueda génesis de este patrón paradigmático; entiende la importancia de las instituciones como la política, la religión, la cultura, la ideología y en sucesión la educación entre otras.
o Paradigmas de la modernidad y postmodernidad: ¿Cómo ven la historia? o ¿la Reflexionan? Habermas, Foucault, Weber, Luhman, Los del siglo XX críticos y reflexivos de la practica humana que está inacabada pero vigente. Agregando elementos a los expuestos por el autor es preciso apuntar que la lucha contra lo antiguo del positivismo es la lucha contra el dogma de la ciencia cuadrada en este plano del modernismo y postmodernismo; apreciar las infinitas posibilidades que los acontecimientos históricos del siglo XX y sus comunicaciones hacen socavamientos importantes en el método científico con edad adulta ya. Esa es la primera reflexión y origen de la pregunta segunda de este apartado.
Las revoluciones basadas en la técnica, la tecnología y la velocidad de difusión y concentración de conocimiento han hecho lecho amplio a estos paradigmas donde estructuras, individuo y legitimidad, procesos y desarrollo humano evidente y en conflicto permanente vierten sus contenidos para la precisión de categorías, desuso de temas y apertura de horizontes y vórtices de conocimiento distintos y resultados inesperados.
Conclusión: El quehacer científico se hace de la crítica de su propio quehacer. En el caso de la Historia esto también se cumple. La capacidad tecnológica y las critica a la ciencia vertical esta auspiciando escenarios transdisciplinarios que contengan la preocupación y la necesidad de conocer sobre lo que hubo, hay y está por suceder.

Estuvimos ante un paneo intenso, elocuente y puntual de una información que pareciera enciclopédica pero que en realidad te estimula a seguir hurgando sobre verdades escondidas entre métodos y modos. Ojalá la academia fuera más espléndida y graciosa como lo fue este trabajo de Santana Pérez. La historia queda ahora un poco más clara y no por mucha historia que lleve la historia ésta nunca se saciará
Eudes Navas Camacho


Dolobre
Aperturarse o Encontrarse
Aperturarse. La noche se hace larga y el día se hace muy corto. Es la incertidumbre que parece ser más intensa que la posibilidad de salir adelante. Pero tal vez no es así. Lo oscuro enfría la tensión y la claridad la conmueve. Aun  así, siendo varias las posibilidades, el sujeto del quehacer de la incertidumbre o de la posibilidad debe hacerse de su perspectiva para imponer su plan de logros o ruta de realizaciones. Su perspectiva la conoce mientras no se desorienta entre terceros.
O: La media tarde irá minando todo esfuerzo o empuje. Las medias tintas son más que las completas y tienen muchos más defensores que buenos ejemplos; no se trata de ignorar el contexto ni la experiencia. En las opciones está decidir: dejar lo que no fecunda, ir hacia el punto que siempre es negado por uno mismo. ¿Por qué? La encrucijada la tienes hasta que decides seguir un camino y decidir es ir hacia donde uno quiso siempre ir.
Encontrarse: La línea del camino debe imponerla, no discutirla al aire ni compartirla en la tertulia ligera. El ánimo de su propia experiencia abrirá los surcos de seguridad de tránsito. Mientras que su volumen de entusiasmo y animosidad plena tendrá la misión de que todo quede en equilibrio y bien orientado a pesar de parecer ajeno o inalcanzable. El juego deja de serlo al salir de la ilusión y se reconviene con el músculo y la práctica de planteárselo correctamente. Luego ya estás en ruta y en pendiente a favor.
Eudes Navas Camacho
Agosto 4 de 2016. Coro

lunes, 20 de junio de 2016

La Integración una tarea Latinoamericana, del Caribe y del Sur




                                                              En América Latina

Surge el envolvente plasma

De un pueblo que en si se ensalma

Y en la integración atina

Si poco de algo tenemos,

tal vez hay mucho por hacer,

 y de un comienzo tenemos

camino firme al renacer.
eudes navas camacho



El tiempo campea y humecta la verdad que procuramos; esa verdad dignificada está en la historia que hacemos día a día, aglutinante y compleja, humana y políticamente aceptable que llamamos historia insurgente y la integración se hace insurgente ahora, en estos primeros decenios del siglo XXI y es en estos tiempos que debemos asumir la discusión y comprensión de nuestros procesos sociohistóricos regionales y sus tareas pendientes o por concluir su auténtica definición.

Se origina en algún lugar cósmico la pregunta “generadora” para atender la tarea integración: ¿Qué lugar ha ocupado la independencia y la integración latinoamericana y caribeña en la historia insurgente? La respuesta en lo personal no puede ser otra que: Ha ocupado un tercer plano, aunque está en la lista de primeras prioridades.

Esa es mi respuesta. Pero, ¿un lugar terciario entre los primeros? ¿Cómo así? Tal vez es más optimista que politiquera, pero honesta y casi verdadera a la luz de la lógica de la realidad empírica. Tal vez retórica o muy punzante la respuesta, según la perspectiva del observador interesado. No puede un sociólogo hacerse el inocente o mercader de verdades para el aplauso o la comparsa. Esta respuesta es un alarde de control de principio de realidad. ¿La razón? La historia insurgente ha comenzado por el principio.

El principio de la historia insurgente es el atender inmediata, pertinente y contenciosamente la propia realidad; la de cada país individualmente en perfecta procura de florecer en la conciencia del ciudadano-habitante de cada uno de sus países. La historia insurgente es que cada uno de esos ciudadanos sean patriotas, se hagan protagonistas, se logren autores soberanos y socialmente solventes, lo que los hará registrables en la historia definitivamente.

En la insurgencia debemos preguntarnos y lo hago explícitamente: ¿Por qué integrarnos? ¿Por qué no organizarnos? ¡Fácil! -sería la respuesta otra vez personal; pero siendo lógicos, debemos integrarnos porque se trata de Naciones, los Estados son los que se organizan. Y ¿cuál es la diferencia, o qué es lo que debemos aprender? Ahora comienza lo nutritivo y para ello originemos respuestas desde la política y no desde la retórica.

Una Nación no es un Estado. Una Nación comprende, un Estado limita. Una Nación significa, un Estado perfila; una Nación tiene nacionales y Estado ¿tiene qué? Se va configurando la ruta cerebral digna de un intelecto necesitado de gustos y no de olores. La diferencia más que jurídica es sociológica y en consecuencia histórica.

La Nación existe en los tiempos y puede hasta cambiar de apelativo, el Estado solo tiene un apelativo Estado y su sentencia es un rigor que puede ir distinto a la Nación o hasta enajenado de su Nación de referencia, léase Estados Unidos y véase que se defiende como estado: la separación, y gusta “el separar” como política de estado. Anécdota no, rigor científico.

No es de gratis que exista la OEA y su lugar de confort; Organización de estados americanos. Tampoco es regalado que exista UNASUR, Unión de Naciones Suramericanas. ¿Cuál es la diferencia substancial? Porqué unas voluntades procuran sus orígenes, es decir qué voluntades originan OEA y cuáles logran UNASUR?

En el mejor propósito vayamos ahora poniendo en claro las categorías útiles para este ensayo. Entonces debemos precisar las categorías: independencia, integración, Latinoamérica, El Caribe, El Sur. Son categorías políticas, culturales; no son sólo puntos cardinales o referencias cartográficas, esto en lo esencial. Y en lo substancial son categorías con la carga máxima de economía política. Ya vamos siendo más riguroso con la producción de intelecto sociopolítico [uno de los objetivos estratégicos de la integración que queremos descifrar en este ensayo], estas categorías entonces deben ser revisadas siempre en su dimensión esencial y substancial.

Debemos reconocer también que esas categorías fundamentales deben revisarse entramadas en la historia caótica de dominación - subyugación tradicional, pero también en la historia reciente que promueve la observación de los puntos ciegos, de las otras autoreferrencias y heterorreferencias, para un análisis y conclusiones más audaces, cónsonas con el cerebro humano contemporáneo para lograr la justicia histórica hasta hoy adeudada.

La inclusión, el reconocimiento, la visibilización, la estimación y la relación fraternal, son variables de la justicia histórica que van abrazadas con los gobiernos emergentes de corte social y de una alta reivindicación humana que comenzamos a ver en este siglo XXI.

En este desarrollo podemos observar la agregación de temas como: descendencia afro e indígena, energía para desarrollar pueblos, comunicaciones y vinculaciones regionales, no violencia, autodeterminación, respeto mutuo, reconocimiento de géneros y diversidad, defensa del acervo histórico identificativo de La Patria (en cada país y entre todos los países de la región). Aquí en categorías ya se asoma la insurgencia de la realidad y los tiempos, necesidades vitamínicas del cerebro humano contemporáneo.

“Porque desde hace mucho tiempo los imperialistas en este continente se arrogaron el derecho de decidir qué tipo de filosofía política podían tener nuestros pueblos, qué tipo de sistema social, qué tipo de gobierno” (Fidel Castro, noviembre 17 de 1971. Discurso en la Concentración en el Estadio Regional de Concepción, Chile. Tomado del Libro Cuba Chile 2009, La Habana. Editorial Política. pág 254)

Los elementos mencionados, vienen a reconfigurar las autorreferencias y las heterorreferencias y con ello evidenciar la crisis constructiva que se genera cuando lo viejo y lo nuevo se enfrentan; esta crisis hace visible la nueva historia permitiendo avanzar en el tipo de gobierno y sistema social que se ajuste a nuestras dimensiones y nos inmunice contra el imperialismo y sus pandemias.

¿Quiénes somos? ¿Qué hacemos? ¿Qué debilidades tenemos? ¿De qué nos podemos enorgullecer? ¿Qué exportamos? ¿Qué importamos? ¿Qué no vemos? ¿Qué nos impresiona? ¿Quién nos llama? ¿A quién atendemos? ¿Qué tiempo nos emociona? ¿El propio tiempo u otro más ajeno? Preguntas para seguir generando atalayas de observación, análisis y comprensiones que nos llevarán a más desarrollo, más contemporaneidad y más sentido de realidad auténtica y humanamente razonable. Ya se ven crisis en otras integraciones que no asumieron las categorías que los pueblos de la América han vendido enarbolando en este siglo XXI gracias a resistir en los siglos pasados.------Eudes Navas Camacho; junio 2016  eudesnavas@gmail.com